Esto es lo hermoso de la reflexión pero existe un sentido negativo y también real.
Lo dramático de este gran sufrimiento social es descubrir que no solo estamos despojados de nuestras pertenencias y posesiones sino también de la paz y serenidad que nos otorga esta liberación, ya que es su lugar nos embarga, nunca mejor dicho, la tristeza mas absoluta, la pobreza de corazón.
Con tanta sociabilización hay seres que nos hemos olvidado de cuidar nuestro interior, de escucharnos, de querernos y de querer a los que nos rodean. Realmente sin lo material, la verdadera preocupación no es su falta sino que estamos vacíos.
En esta situación de crisis reconocemos en nuestro corazón la agonía de la soledad, hasta nosotros mismos nos hemos dejado solos y olvidados.
Quizás este sea el motivo de llegar hasta este declive y precisamente es esta agonía la que ha enmascarado la verdadera crisis en el alma de la sociedad.
Ser conscientes de que debemos vivir unos con otros, olvidar esa individualidad y competitividad, y empezar a tratarnos con respeto y amor, ofreciendo todo lo bueno que que somos.
Todos somos iguales, todos somos seres humanos.
En mi humilde opinión seria un buen principio para otra realidad posible.
