En la oscuridad de la noche,
en el silencio de las voces,
regocijo mi sentir al calor de la chimenea.
Su reflejo, unica luz que alumbra mi cara,
el crujir de la madera, únicas palabras que escuchan mis sentidos.
Como única esencia su olor.
Y en presencia, la energía de lo divino.
¿Existe la felicidad?
Si, en este ahora descrito.

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